La Sombra y cómo se crea

En un proceso de crecimiento personal y terapéutico que nos permite tomar consciencia de nosotras mismas es importantísimo el trabajo de INTEGRACIÓN DE LA SOMBRA.

Poner luz= consciencia a aquellos comportamientos, dinámicas internas, mecanismos de supervivencia y diálogos mentales que se activan automáticamente ante determinadas situaciones, y que nos alejan de la paz y el bienestar, que nos alejan de conseguir nuestros objetivos vitales a través del boicot, la procastinación, los olvidos, despistes, malas gestiones, reacciones viscerales, emocionales y de comportamiento; todo esto podríamos considerarlo parte de nuestra Sombra, así como las adicciones y los comportamientos compulsivos, la necesidad de control y todas las creencias limitantes.

Forman parte de la sombra todas aquellas reacciones y acciones que hacemos pero que no entendemos porque las hacemos…no entendemos de qué parte de nosotras nacen ni cuál es su propósito, ya que en realidad el hacerlas nos crean más conflicto que bienestar.

La sombra nos hace sentir rabia, rechazo, juicio de forma irracional hacia personas, situaciones, ideas; nos gobierna a nivel inconsciente, haciéndonos repetir patrones no saludables en las relaciones, comportamientos compulsivos y adicciones y a veces nos impide hacer cosas que en realidad queremos hacer pero no hacemos por pereza, desmotivación, sentimientos o creencias de insuficiencia, incapacidad…

¿Porque procastino x tarea o actividad, si en realidad es lo que me gusta hacer y es lo que quiero?

Y nos sumerge en loops de culpa, vergüenza, juicio interno y malestar; ansiedad, depresión, adicciones e incluso en enfermedades físicas.

Entonces, en esos momentos, es cuando debemos ir a preguntar a nuestra sombra…ella tiene todas la respuesta.

“Hasta que no hagas consciente tu inconsciente tu sombra dirigirá tu vida y tu le llamarás destino” Carl Jung.

El concepto de Sombra fue desarrollado por Carl Jung, que puso sobre la mesa en occidente el concepto de INCONSCIENTE COLECTIVO Y ARQUETIPOS.

Para muchos Jung fue un chaman occidental, infiltrado en la academia, que supo en un lenguaje académico y científico explicar fenómenos de la consciencia que otras culturas indígenas, orientales y ancestrales conocían a la perfección desde miles de años atrás y que transmitían a través del lenguaje simbólico y prácticas de sanación espiritual.

Una dimensión de la consciencia y de la experiencia humana que usa el lenguaje simbólico tan denostado en occidente, considerado menor, infantil o irreal, pero que es imprescindible recuperar y comprender desde una perspectiva más madura; es imprescindible que reaprendamos como usar este lenguaje y como aplicar su tecnología para integrarlo en nuestra cotidianidad; ya que nos permitirá vivir una vida más alienada y en coherencia con nuestra propia esencia. Nos permitirá sanar y seguir evolucionando como sociedad.

Cambia arquetipo por espíritu, cambia inconsciente por astral, o mundo de los espíritus y entonces nos daremos cuenta de que estamos hablando de lo mismo, con diferentes lenguajes.

Cambia miedos, fobias, obsesiones, paranoias, por demonios, monstruos, entidades y todo va tomando sentido.

Cambia disociación por pérdida de alma, o que el alma o la consciencia no estén encarnadas, y seguiremos aunando visiones.

Las culturas chamánicas llevan miles de años desarrollando su conocimiento sobre el mundo de los espíritus y cómo estos nos pueden ayudar o entorpecer en nuestro camino de vida.

En los últimos años ha habido en occidente un auge de esos conocimientos ya que usan tecnologías de consciencia muy eficaces para la sanación del trauma, para la recuperación de poder personal y energía vital .

Mi objetivo con esta serie de artículos es traer al presente y modernizar todo ese conocimiento ancestral y hacerlo accesible a las personas del S.XXI, juntamente con los conocimientos más avanzados de la neurociencia, la psicología, la epigenética y las todas las ramas de la ciencia que nos pueden ayudar a desarrollar una mirada más amplia y sistémica sobre el complejo entramado energético que es la vida, con una mirada integrativa y no dual.

Si partimos de la idea de que todo en el Universo es energía y vibración, y que esa base cuántica forma parte de una gran consciencia Universal podremos empezara entender la dimensión del inconsciente y de cómo funciona nuestra psique y consciencia. Podremos entender como relacionarnos energéticamente con todo lo que existe habiendo desarrollado una consciencia energética y una buena estructura interna para poder diferenciar o comprender como nos afecta la relación con otras estructuras o sistemas energéticos, es decir con otras personas, instituciones, organizaciones…

Por eso es importantísimo el trabajo con la sombra, tanto a nivel individual como colectivo.

Entonces volviendo a la Sombra, que es y cómo podemos relacionarnos con ella a través del lenguaje simbólico.

La sombra se va creando a lo largo de nuestra vida con todo ese material psíquico que tenemos que desterrar al inconsciente con tal de poder adaptarnos y sobrevivir.

Cuando somos pequeños nuestra capacidad de superivencia depende absolutamente de los adultos, de nuestros padres y cuidadores.

Cuando llegamos al mundo lo hacemos de forma esencial, estamos libres de condicionamientos, hay esa inocencia y pureza infantil, (aunque también es cierto que nuestra alma trae memorias y aprendizajes a sanar y realizar, pero eso lo hablaremos otro día).

Entonces todo aquello que en el núcleo sistémico donde hayamos nacimos ( familia, educación, cultura y religión) se considere no aceptable: valores, creencias o comportamientos serán percibidos por la mente maleable de un niño o adolescente, como malo o inadecuado, reprimiéndolos, juzgándolos o rechanzándolos en él, con el fin de ser aceptado por la familia, tribu, comunidad, y así poder sobrevivir. Ese rechazo de partes esenciales para adaptarse al mundo exterior trae consigo la negación de partes internas con la consecuente perdida de poder personal y confianza, trayendo dolor, miedos, vergüenza, culpa e inseguridades que emergen del rechazo, la soledad y la falta de reconocimiento de quién uno ES a nivel ESENCIAL.

Pasado el tiempo, ya de adultas/os, esa sombra tratará de salir a la luz a través del proceso de proyección en el afuera, para que podamos integrar esas partes, esos fragmentos negados y empezar a vivir así, más completas/os, más conscientes.

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