LA VIDA SIEMPRE ESPERA POR NOSOTROS
La familia tiene una memoria. Lo que de ella sale a la luz es un regalo para nosotros.
“El sentido de la vida depende, en gran medida, de aquello que cada individuo hace con lo que le es dado”
EL QUE AMA ES CAPAZ DE SOLTAR
Nos transformamos en lo que rechazamos y nos libera lo que amamos, es una de las frases de Bert Hellinger, el creador de las constelaciones familiares, que a partir de una profunda y larga observación, junto con su mujer Sophie, de como se organizaban los sistemas familiares y los sistemas humanos en general, observó que hay un orden que rige todos los sistemas, y los llamo los Ordenes del amor.
Los ordenes del amor es la estructura que mantiene vivos los sistemas. La energía vital es el amor, el amor más allá de la pareja, es la energía creativa de la que esta hecho todo el universo y esta fluye a través de todos y cada uno de los sistemas vivos, para seguir expandiéndose y creando más vida, infinitamente. Un sistema familiar es una estructura a través de la cual fluye esta energía vital de amor y creación, pero cuando hay desorden dentro de la familia, esta energía no puede fluir adecuadamente generando bloqueos, resistencias, y patrones disfuncionales en todos o algunos de sus miembros, dificultando el desarrollo sano de sus relaciones, creando dificultades en el trabajo, para encontrarlo, para mantenerlo, para disfrutarlo y también puede causar problemas en la relación con el dinero y la prosperidad, o trayendo problemas de salud física, emocional y mental.
Lo que puede causar desordenes en los sistemas familiares
Las experiencias traumáticas son la principal causa de los desordenes del amor, muertes prematuras en algún nivel del sistema, accidentes, secretos familiares, problemas de herencias, excluidos, abandonos, guerras, migración. Todas estas experiencias pueden causar lo que yo llamo nudos energéticos en las raíces de nuestro árbol que impide que la energía vital del amor y la creación pueda fluir libremente hasta nosotras dándonos la fuerza, el emporderamiento, la seguridad y confianza en la vida para seguir creciendo, expandiendo nuestras ramas y así dar frutos.